

By Fernando Akerman, MD | Fertility Center of Miami
Para las mujeres mayores de 60 años que sueñan con convertirse en madres, el camino para formar una familia puede implicar consideraciones médicas, éticas y personales complejas. Si bien un embarazo a esta edad conlleva importantes riesgos para la salud, las tecnologías de reproducción asistida pueden ofrecer alternativas para explorar la posibilidad de formar una familia.
En algunos casos, los especialistas en fertilidad pueden considerar el uso de óvulos y espermatozoides de donantes para crear embriones mediante fecundación in vitro (FIV) y, posteriormente, transferir uno de ellos a una gestante subrogada, también conocida como portadora gestacional.
Sin embargo, la posibilidad de recurrir a tratamientos de fertilidad después de los 60 años plantea una pregunta importante: ¿debería existir un límite de edad para acceder a estos tratamientos y qué factores deberían determinar si son apropiados?
Comprender las opciones disponibles, las consideraciones médicas y las cuestiones éticas puede ayudar a las personas a tomar decisiones informadas sobre sus objetivos de formar una familia.

El embarazo después de los 60 años presenta importantes desafíos médicos. A medida que las mujeres envejecen, la fertilidad natural disminuye y la menopausia generalmente marca el final de la etapa reproductiva.
Incluso cuando se utilizan óvulos de donantes, llevar adelante un embarazo a una edad avanzada puede implicar riesgos importantes para la salud. Estos pueden incluir complicaciones relacionadas con la salud cardiovascular, la presión arterial y otras afecciones que pueden hacer que el embarazo sea más peligroso para la persona gestante.
Por este motivo, un especialista en fertilidad debe evaluar mucho más que la posibilidad de crear un embrión. La seguridad de la persona que llevaría adelante el embarazo es un aspecto fundamental en la toma de decisiones.
Cuando llevar adelante un embarazo se considera médicamente inseguro, se puede considerar la gestación subrogada como una alternativa, siempre que se cumplan los requisitos médicos y las disposiciones legales correspondientes.
Para una persona mayor de 60 años que desea tener un hijo, las opciones de tratamiento dependen de sus circunstancias individuales, sus antecedentes médicos y las políticas de la clínica de fertilidad. Una de las alternativas posibles consiste en utilizar óvulos y espermatozoides de donantes para crear embriones mediante fecundación in vitro (FIV).
El proceso generalmente incluye varias etapas:
Cada etapa requiere una evaluación médica individualizada. El uso de óvulos y espermatozoides de donantes no significa, por sí solo, que el tratamiento sea seguro o adecuado para todas las personas que desean convertirse en madres o padres.
Cuando se crean embriones mediante fecundación in vitro, se puede utilizar el análisis genético preimplantacional para detectar aneuploidías (PGT-A), con el objetivo de evaluar si un embrión tiene la cantidad de cromosomas esperada. Esta información puede ayudar a los especialistas en fertilidad y a los pacientes a tomar decisiones sobre qué embriones considerar para la transferencia.
Sin embargo, el PGT-A tiene limitaciones. No garantiza la implantación, un embarazo exitoso ni el nacimiento de un bebé sano. Tampoco permite detectar todas las posibles afecciones genéticas.
La decisión de realizar este estudio depende de las circunstancias de cada tratamiento y debe conversarse con un especialista en fertilidad.
La gestación subrogada es un acuerdo mediante el cual una gestante lleva adelante un embarazo para una o más personas que desean convertirse en padres. El embrión se crea mediante fecundación in vitro y se transfiere al útero de la gestante.
En el escenario descrito anteriormente, se utilizarían óvulos y espermatozoides de donantes para crear el embrión. La gestante llevaría adelante el embarazo, pero no aportaría el óvulo. Este enfoque permite separar el proceso de creación del embrión de la experiencia física de llevar adelante un embarazo.
Para las personas que no pueden gestar de manera segura, la gestación subrogada puede ser una alternativa que vale la pena explorar.
Sin embargo, este proceso implica evaluaciones médicas, consideraciones psicológicas, acuerdos legales y una coordinación cuidadosa entre todas las personas involucradas.
La disponibilidad y los requisitos de elegibilidad varían según las leyes aplicables y las políticas de cada clínica de fertilidad.
Una de las cuestiones más complejas de la medicina reproductiva es determinar si debería existir una edad máxima para acceder a los tratamientos de fertilidad. No hay una única respuesta válida para todas las situaciones. Las clínicas pueden tener sus propias políticas relacionadas con la edad, y la elegibilidad puede depender de las pautas médicas, las regulaciones locales y el tipo de tratamiento que se considere.
Cuando una persona tiene más de 60 años, la evaluación implica mucho más que la capacidad técnica de crear un embrión. Los especialistas también deben considerar el estado general de salud de la persona que desea convertirse en madre o padre, las responsabilidades a largo plazo que implica la crianza y las implicaciones médicas y éticas del tratamiento.
Incluso cuando una gestante subrogada llevaría adelante el embarazo, la salud y las circunstancias de la persona que desea convertirse en madre o padre siguen siendo aspectos importantes. Por lo tanto, antes de avanzar, una clínica de fertilidad puede necesitar evaluar si el tratamiento es apropiado de acuerdo con sus criterios médicos y políticas internas.
Los tratamientos de fertilidad a una edad avanzada plantean interrogantes que van más allá de la tecnología médica. Algunas de estas cuestiones están relacionadas con la autonomía reproductiva y el derecho de cada persona a buscar la posibilidad de convertirse en madre o padre. Otras involucran los posibles riesgos para la salud, el bienestar del futuro hijo y las responsabilidades que implica criar a un niño a largo plazo.
También surgen preguntas sobre la equidad, el acceso a los tratamientos y si las clínicas de fertilidad deberían establecer límites máximos de edad.
Estas consideraciones no siempre conducen a las mismas conclusiones. Los profesionales médicos, especialistas en bioética, responsables de políticas públicas y futuros padres pueden abordarlas desde diferentes perspectivas.
Lo fundamental es que las decisiones se tomen cuidadosamente, con una comprensión clara de los riesgos médicos, las consideraciones éticas y los requisitos legales aplicables.
Para las mujeres mayores de 60 años que desean convertirse en madres, los tratamientos de fertilidad requieren un enfoque individualizado y una evaluación cuidadosa.
La donación de óvulos, la donación de esperma, la fecundación in vitro, los estudios genéticos de los embriones y la gestación subrogada pueden formar parte de las alternativas que se analicen en determinadas circunstancias. Sin embargo, no todas las opciones serán médicamente adecuadas ni estarán disponibles para todas las pacientes.
Un especialista en fertilidad puede explicar los diferentes enfoques disponibles, analizar las limitaciones de los tratamientos y aclarar las consideraciones médicas y prácticas involucradas.
En Fertility Center of Miami, comprender tus objetivos y tus circunstancias individuales es un punto de partida importante para analizar las opciones reproductivas.
Si tienes preguntas sobre los tratamientos de fertilidad a una edad avanzada o sobre otras alternativas para formar una familia, solicita una consulta con un especialista en fertilidad para conocer qué opciones podrían ser adecuadas para tu situación.